Los habitantes del barrio Juan XXIII, especialmente en las calles 35 con 9W y 36 con 9W, enfrentan una situación crítica que ya no admite más dilaciones. Las vías de este sector se encuentran completamente anegadas, convertidas en verdaderos focos de insalubridad, afectando la movilidad, el comercio y la calidad de vida de cientos de familias.
La problemática se extiende también al barrio El Tambo, donde las aguas estancadas han transformado varias calles en lo que los mismos residentes describen como una laguna de oxidación, con olores nauseabundos, proliferación de insectos y un alto riesgo para la salud pública, especialmente para niños y adultos mayores.
Vecinos denuncian que esta situación no es nueva y que, pese a los reiterados llamados a las autoridades competentes, no se han adoptado soluciones estructurales que mitiguen el problema de drenaje y alcantarillado. Cada temporada de lluvias agrava el panorama, dejando a las comunidades prácticamente aisladas y expuestas a enfermedades.
La ciudadanía exige intervención urgente, acciones concretas y presencia institucional en el territorio. El abandono prolongado de estos sectores no solo evidencia fallas en la infraestructura urbana, sino también una deuda social con quienes habitan estas zonas de Montería.