El presidente Gustavo Petro responsabilizó públicamente a Laura Sarabia, embajadora de Colombia en el Reino Unido y exjefe de gabinete, por supuestos errores en la designación de interventores de EPS que, según él, derivaron en presuntos desvíos de recursos y retrasos en la intervención del sistema de salud. Petro aseguró que fue “engañado” con hojas de vida que habrían sido atribuidas erróneamente a Sarabia y que acabaron afectando la reforma al sector salud. 
Según los señalamientos del mandatario, los interventores designados habrían priorizado intereses particulares (“hacer business” con el Gobierno) y eso causó un atraso de cerca de un año en una de las reformas más importantes de su administración. Petro incluso remitió parte de sus críticas al entonces superintendente de Salud, quien habría confiado en las hojas de vida que recibió. 
Laura Sarabia niega categóricamente las acusaciones. A través de sus redes sociales y por medio de su apoderada legal ha sostenido que su gestión fue transparente, trazable y documentada en chats; y que no participó en la designación de interventores en salud, como ha insistido desde hace más de un año. Además ha solicitado a la Fiscalía que requiera pruebas y testimonios, e incluso pidió que el propio presidente Petro declare sobre el asunto ante las autoridades competentes. 
En columnas de opinión y análisis político se destaca que este episodio no solo recalienta las tensiones internas del gobierno, sino que abre un nuevo frente en la controversia sobre la gestión de la reforma a la salud y la confianza dentro del círculo de confianza presidencial. Algunos artículos incluso critican la respuesta de Sarabia por lo que consideran una defensa selectiva ante las acusaciones.